“Anar-hi anant!”

Domingo, casi las 10h de la mañana, me despierto, miro por la ventana y buffff… Sigue lloviendo… Y ya van cuatro días seguidos.

Al menos, hoy parece que no cae la tormenta de los últimos días y afortunadamente todavía quedan cuatro meses para la Maratón de Barcelona. Por lo tanto, el entrenamiento de hoy sólo es de unos diez kilómetros.

Sin pensármelo dos veces, me levanto de la cama, me pongo la ropa de correr, me calzo las zapatillas, hago un pequeño bocado, cojo el reproductor de música y bajo a la calle decidido a cumplir con lo previsto.

Los que han corrido alguna vez esta carrera, saben bien la importancia de cumplir con rigor el entrenamiento para poder conseguir llegar el día de la carrera en las mejores condiciones. Sobre todo si se quiere terminar los poco más de cuarenta dos kilómetros con el objetivo de que uno se propone previamente.

Así pues, llueva, nieve o haga un calor insoportable, hacia la calle falta gente!

Como siempre que salgo a correr, antes de empezar, me pongo los auriculares y selecciono mi lista “Maratón” con canciones escogidas especialmente para motivarme y poder alcanzar con mayores garantías de éxito el objetivo de cada sesión de entrenamiento.

Después de hacer unos estiramientos suaves para despertar también la musculatura, le doy al Play del reproductor y … ¡Espectacular! La primera canción que suena es “Waitin ‘on a Sunny day” de Bruce Springsteen; muy adecuado para el día de hoy ya la vez una inyección de moral que me anima a tirarme a correr en dirección al frente marítimo de Barcelona.

Poco a poco, a medida que voy bajando por el centro de la ciudad, va apareciendo cada vez más personas por la calle. Como siempre son personas muy diversas y, como no podía ser de otra forma, hoy van la mayoría vestidas con ropa que los protege del agua y con paraguas.

Como forma de distracción, y para hacer más ameno el entrenamiento, me gusta fijarme en pequeños detalles que me cruzando, también con la gente, ya menudo esto me hace pensar en temas diversos cosa que hace que los kilómetros pasen más rápido.

Hoy, hay un hecho que me llama especialmente la atención. Muchos de ellos hacia gachas. Muchos parece que vayan sin alegría, sin ilusiones, parece que estén paseando para pasear. Imagino que el día triste que hace ayuda.

Ya está. Sin quererlo este tema me engancha: ¿Que pasará? ¿Qué les preocupará?

Lo primero que me viene a la mente es el momento político, social y económico que estamos viviendo. Están sucediendo muchas cosas en diversos ámbitos de nuestras vidas de los que a menudo no estamos de acuerdo o incluso, en cierta forma, lo estamos sufriendo. Sobre todo en el ámbito político y económico, pero también en el social y, como no, en lo deportivo, los grandes poderes toman decisiones, muchas veces sin pensar en el interés común, y que van en contra o que perjudican a la gran mayoría de población, o colectivos.

Lo que más me sorprende, y es lo que posiblemente me haya hecho pensar en este tema, es que actualmente nos encontramos inmersos en una tormenta importante, que también ya hace tiempo que dura, y lo único que hacemos es tratar de proteger -nos para que nos afecte lo más mínimo pero somos incapaces de reaccionar.

Tal como lo decía la canción de Bruce, parece que estemos “esperando un día soleado”. Pero sólo eso: ¡Esperando! Me recuerda la canción de la Trinca “El Bayona de la Otan” del disco Nuevo de Trinca publicado allí en 1981 en que la vuelta dice: “Anar-hi anant! Anar-hi anant! Anar-hi anant!”.

Pues eso… Vivimos en un tiempo en que los grandes poderes sólo buscan crecimiento continuo, enriquecimiento y muchas veces con falta de ética. Es el consumismo al más puro extremo que incluso hace que nos volvemos insensibles para con el sufrimiento ajeno. Entre todos nos estamos cargando el mundo y no hacemos nada para evitarlo.

En definitiva, vivimos en una sociedad anestesiada en la que, si bien es cierto que la gente se queja, difícilmente se toman iniciativas para remediarlo.

Demasiado pensamientos negativos… Esto es sinónimo de bajada de ritmo. Así que necesito algún estímulo externo que me anime. Por suerte ya he llegado al frente marítimo y he empezado el camino de vuelta y, como no, lo vuelvo a encontrar en la música: Lax’n’Busto.

En el reproductor empiezan los acordes de su canción “Volveremos” y me hace pensar que si lo queremos y nos ponemos, sí podemos hacer que las cosas cambien. Como dice la canción: “Es tiempo de ser valiente, es tiempo de ser consciente, que hay corazón y cerebro y no queremos perder nadie en este camino.”

Está claro: Hacen falta más espacios de debate donde la gente pueda aportar ideas innovadoras, recuperar y defender los valores y sobre todo formar parte de las soluciones a llevar a cabo. Espacios donde todos juntos podamos pensar soluciones para el bien común. Espacios en los que se pueda reflexionar sobre cómo están funcionando las cosas, debatir sobre lo que se quiere y proponer hechos y acciones con el fin de alcanzar el objetivo planteado.

Sí, este es un buen camino.

Y con tanto pensamiento me han pasado los kilómetros sin darme cuenta, y ya estoy en el último. Y qué casualidad, ahora suena la canción “Far West” de la Trinca, aquella que habla de una tribu de indios en el oeste americano que tiene una retirada con nuestro pueblo… Que cuando se rifan palos tienen todos los billetes… Que ha sufrido invasiones de todas clases…

Pero como ya llego al final mejor apago el reproductor de música, que si empiezo a pensar en todo esto no termino.

¡Mejor me lo guardo para el día de la Maratón!

 

Artículo escrito por Jesús Majem Tarruella, miembro de El Senyor Ramon.