En defensa de Quique Setién

Quique Setién vino y fue fichado con una idea concreta de juego, con y por una filosofía más que por su trayectoria. Es la idea de juego que muchos barcelonistas defendemos, asociada con Cruyff y Guardiola, de la posesión, la presión adelantada, el jugar en campo contrario y el fútbol ofensivo, donde es igual que te metan goles porque tú siempre tienes que meter más (Cruyff dixit).

Setién no ha engañado a nadie, es exactamente lo que está intentando aplicar. Fútbol de posición (basado en la posesión) con línea de 5 en el centro del campo, con jugadores capaces de retener la pelota y jugarla, aquella defensa de 3 que recibirá goles seguro pero que se trata de marcar más, una línea de 3 en frente con Messi con libertad de movimientos (también contado entre los 5 centrocampistas para cuando baja a recoger la pelota y jugarla), y la presión avanzada para intentar recuperación rápida.

El error original de esta temporada fue no fichar Quique Setién o a algún entrenador de filosofía Barça ya al inicio de la temporada: parece que todos (menos quien tomó la decisión de mantenerlo), sabíamos que el ciclo de Valverde en el Barça había acabado en Anfield Road, y estos 6 meses de prolongación agónica sólo han hecho que incrementar el problema, hacer que la plantilla languidezca y desdibujar aún más un estilo de juego que nos identifica.

A partir de aquí, ¿qué es lo que no funciona con Quique Setién? Pues una multiplicidad de factores que, combinados, es una quimera cambiarlos en un día y a media temporada. De entrada una plantilla que entrenaba el mínimo, acostumbrada a hacer lo que les parece, con un estado físico lamentable y de edad media avanzada.

Ubicar la defensa de 3 después de mucho tiempo del conservadurismo de Valverde, y con jugadores lentos o fuera de forma como Umtiti, o poco acostumbrados como Sergi Roberto o Gerard Piqué, no es fácil ni tarea de un suelo día. El centro del campo de 5 debe entender que no sólo se trata de circular el balón, sino buscar el pase interior, ese que tan bien sabían hacer los Guardiola, Xavi o Iniesta. Actualmente lo hemos perdido porque todo lo hace Messi, pero por suerte todavía tenemos jugadores como Arthur o De Jong que tienen capacidad para hacerla. Y finalmente una delantera llena de parches, con un Griezmann que es todo voluntad pero que debe asimilar muchos cambios, un Ansu Fati al que no se puede dar esta responsabilidad aún, y poco más donde mirar, y que en todo caso han de aprender que 1- no todo lo tiene que hacer Messi 2- su participación en la circulación de balón debe ser menor: son delanteros y deben buscar el desmarque o el uno contra uno con mucha más frecuencia.

Ajustar piezas con tanto vicio acumulado, a media temporada y en tres partidos, no es que sea difícil, es que es imposible. Si defendemos una filosofía de juego, tenemos que dar un margen, por pequeño que sea, a Quique Setién, y ver si la plantilla lo sigue o los vicios adquiridos son una inercia demasiado grande… y si por lo tanto hay que mirar al vestuario, y no al banquillo, para hacer cambios.

Carles Agustí, miembro de El Senyor Ramon