Los valores dan títulos

El mundo del deporte es un mundo apasionante en el que todo el mundo le gusta dar su opinión. Miramos siempre “lo que se ve” del deportista, es decir, la técnica, la visión táctica, la capacidad física, por citar ejemplos, y nos olvidemos del mes importante: “lo que no se ve“, es decir, la parte mental, la forma de ser, los valores de cada deportista, entre otros.

Y precisamente es esta parte “invisible” la que determina el rendimiento del deportista.

Es cierto que “se compite según entrena” pero aún es más cierto que “se compite según se vive“.

En un mundo global cada vez más superfluo, donde todo se basa en la inmediatez y el business, es más necesario que nunca trabajar los valores y la forma de ser de cada deportista.

Ahora está de moda hablar del caso Dembélé pero no soy nadie para hablar de este caso ni de este jugador. Sí pienso que hay muchísimos jóvenes futbolistas, o deportistas de élite de cualquier otro deporte que lo que más necesitan son “entrenamientos fuera del campo”, lo que yo llamo “entrenamientos de palabras“. ¿Qué son estos entrenamientos de palabras? Conversaciones transformadoras para escucharles, guiarles, motivarles, enseñarles muchos aspectos y vertientes de la vida que tal vez necesitan o desconocen.

Sobre todo, con un objetivo: el de lograr generar conciencia y responsabilidad personal a cada deportista. Es básico entiendan todos los factores que inciden en el rendimiento de un deportista y sobre todo que entiendan que el alto rendimiento no es entrenar unas horas al día, o competir cuando toca, ni mucho menos. Es mucho más, es un estilo de vida.Por eso es tan importante el entorno de un deportista, por eso es clave el papel de los padres y el cómo te han formado y educado en valores y qué principios tienes, por tu vida y por aquello a lo que te dedicas.

La humildad, la responsabilidad, la cultura del esfuerzo, la disciplina, el respeto, la resistencia mental, la capacidad de superar la adversidad, la gestión del éxito y/o fracaso, la gestión de la presión, el control emocional, TAMBIÉN SE ENTRENA.

Si un deportista tiene unos padres y un entorno en el que desde pequeño le han educado correctamente, todo será mucho más fácil. Si no ha sido así, es cuando coge mucha más importancia el proyecto que se le ofrece a cada deportista en esta vertiente. Y se abren dos posibilidades.

La primera, si hablamos de un proyecto/club/metodología/equipo técnico donde se entiende y se trabaja toda la parte mental y emocional en la medida de la importancia que esta tiene, el deportista podrá ir aprendiendo mucho y crecerá en este ámbito. Gracias a ello, podrá sacar todo su potencial y talento.

La segunda posibilidad, más problemática, es cuando este proyecto / club sólo ofrece “lo que se ve” entrenamientos en el campo, competición, status. Entonces, el deportista seguirá con unas limitaciones y carencias importantes que se verán en su rendimiento competitivo y en su lenta evolución global como jugador.

En deportes individuales, este tipo de entrenamiento tiene una importancia trascendental. En deportes de equipo, cada vez está cogiendo más importancia la gestión y el entrenamiento mental y emocional, en parte debido al cambio que ha experimentado nuestra sociedad (entornos, tecnología, etc.) y que está creando mucha dispersión y falta de autoconocimiento a los deportistas.

¿Cuáles serían las conclusiones de lo que he expuesto? Muy claras:

  • La formación personal y profesional de los equipos técnicos y managers es vital para formar correctamente a los jugadores y, sobre todo, en los casos de deportistas con una falta de formación familiar de base.
  • Los clubes que ofrezcan un proyecto global de formación del deportista y un plan de carrera para cada uno de ellos serán los referentes en el presente y futuro del deporte de élite.
  • Antes de que el deportista hay una persona. Y para exigir a esta persona, antes hay que formar, educar y tutelar en todos los ámbitos, no sólo en el ámbito deportivo.

No es casualidad que nuestros últimos referentes de futbolistas que ya se han retirado del primer equipo del Barça sean Puyol, Xavi e Iniesta. Olvidemos por favor su innegable talento futbolístico, cada uno en su posición en el campo. Pensamos en su manera de ser, en sus valores, en qué nos transmiten, en cómo serán en el vestuario y sólo así entenderemos muchas cosas de que LOS VALORES DAN TÍTULOS. Por estos motivos, siempre querré un Barça en el que la Masía (sí, allí donde un jugador argentino se ha formado y es el mejor jugador de la historia, Leo Messi) sea el pilar fundamental de nuestro proyecto y modelo deportivo.

Artículo escrito por Xavier Budó, miembro de El Senyor Ramon.